La cuarta P del marketing mix. Tenés un buen producto, a buen precio, en los canales correctos. Falta lo último: que la gente se entere. Y para eso hay muchas formas, no solo "hacer publicidad".
La promoción es todo lo que hacés para que la gente conozca, recuerde y elija tu emprendimiento. La trampa es pensar que promoción significa "pagar publicidad". En realidad, en un emprendimiento chico el 80% de la promoción son cosas que no cuestan plata, o que cuestan muy poco. Lo que cuesta es tiempo, constancia y creatividad.
Antes de pensar qué acciones de promoción usar, conviene entender cómo es el recorrido mental del cliente desde que no te conoce hasta que te compra. En marketing se usa una sigla clásica: AIDA. Es una de las herramientas más viejas (de 1898) pero sigue siendo útil porque describe bien lo que pasa en la cabeza de cualquier persona antes de comprar.
Cada acción de promoción debería apuntar a uno de estos cuatro momentos. Es importante saber cuál, porque las acciones para "llamar la atención" no son las mismas que para "lograr una venta".
Te las paso agrupadas por cuánto cuestan. Vas a ver que hay muchísimas opciones gratuitas o de bajo costo que son las que más usan los emprendedores chicos.
Tus clientes contentos le hablan a otros. Es la promoción más poderosa que existe y la más confiable para quien la recibe.
Fotos, videos cortos, historias mostrando tus productos, el proceso, los clientes. Construye marca con el tiempo.
Comentarios de clientes felices. En Google, Instagram, capturas de WhatsApp. La gente confía más en otros clientes que en vos.
Acuerdos con emprendimientos complementarios. Una repostera puede trabajar con quien hace souvenirs de cumpleaños.
Anuncios pagos en Instagram y Facebook. Llegan a un público específico (por edad, zona, intereses).
Aviso en una radio del barrio, mención en un programa de la zona, espacio en un diario local. Sirve para públicos más grandes.
El marketing tradicional propone "lanzar campañas". El enfoque incremental propone algo distinto: experimentos chicos para aprender qué funciona. ¿Una promo del 10% por la primera compra trae más gente? Probala una semana. ¿Subir reels te trae más interacción que fotos? Probá un mes. ¿Una alianza con la florería del barrio te trae clientes nuevos? Probá un evento.
El truco está en probar de a una cosa por vez, medir el resultado (aunque sea con la sensación de "vino más gente"), y quedarse con lo que funcionó. Es lo opuesto a "hacer 10 cosas a la vez y no saber cuál sirve".
Vamos a definir cómo te das a conocer. No marqués todo: mejor elegir pocas acciones, que vas a hacer en serio, antes que muchas que vas a hacer mal o vas a abandonar.
Marcá las que ya hacés o querés empezar. Tip: 2-4 acciones es ideal para arrancar.
Una frase corta que resume qué ofrecés y para quién. Es lo que dirías si tuvieras 10 segundos para presentar tu emprendimiento.
El error común es pensar que promoción es "hacer ruido" o "gastar en publicidad". La verdad es otra: la mejor promoción es la que resuena con el cliente correcto. Es preferible que 10 personas te entiendan bien a que 1000 te escuchen sin interés. Llegamos así al último módulo: vamos a juntar las 4 P en un plan de marketing concreto, que después podés descargar.