Antes de aprender a armar un buen CV, conviene entender qué es exactamente y cómo lo leen las personas que toman decisiones de contratación. Saber esto cambia por completo la forma en que lo escribimos.
Imaginemos esta situación cotidiana. Una empresa publica una búsqueda laboral y recibe ochenta currículums en dos días. La persona encargada de revisarlos tiene una hora para preseleccionar a los cinco candidatos que pasan a la entrevista. ¿Cuánto tiempo dedica a cada CV en esa primera lectura?
Si entendemos este dato, todo lo que viene a continuación cobra sentido. El CV no es un documento extenso sobre nuestra vida. Es una herramienta de comunicación que tiene que transmitir información clara en muy poco tiempo. En este módulo vamos a ver cómo lograrlo.
Antes de llegar a manos del entrevistador, un CV suele pasar por tres lectores distintos. Cada uno mira cosas diferentes, y un buen CV está pensado para los tres.
Muchas empresas usan software que filtra los CV por palabras clave. Si el aviso busca "atención al cliente" y el CV no menciona esa frase, puede ser descartado antes de que un humano lo lea.
El primer ojo humano. En medio minuto decide si nuestro CV pasa al siguiente paso. Mira datos rápidos: ¿el perfil coincide? ¿La experiencia es relevante? ¿Está bien presentado?
Si el CV pasó el filtro, esta persona lo lee con más calma antes de la entrevista. Acá importan los detalles, los logros y la coherencia entre las distintas secciones.
Un buen CV no busca contar toda nuestra vida. Busca comunicar, en pocos segundos, por qué somos el candidato indicado para ese puesto en particular.
A continuación se presentan tres situaciones reales relacionadas con la construcción de un CV. Elegí en cada caso la decisión que te parece más adecuada. Al elegir, vas a ver una breve explicación que ayuda a entender por qué.
En los próximos módulos vamos a construir el CV sección por sección, aplicando todo lo que acabamos de ver: pensar en quien lo va a leer, ser claros, elegir bien qué incluir y dejar lo demás afuera. La diferencia entre un CV efectivo y uno que pasa desapercibido no está en cuánto cuenta, sino en qué cuenta y cómo lo cuenta.